Querida Gaia

Gaia, me parece que en algún momento conociste el amor humano. Pero anoche, muchas otras noches, y muchísimas otras noches conociste la crueldad humana. Me quedo sin voz contigo pero busco un último aliento, un verbo, una palabra, una frase, un concepto, una idea, una explicación, un perdón, un amor. Un amor genuino y profundo que conociste nuevamente en las últimas palpitaciones de tu vida, en el regazo del equipo #sasfapr. Equipo que representó a los cientos y miles de colaboradores que recibieron de ti la mejor enseñanza: amar incondicionalmente.
Vi tu foto esta mañana y mi mente se quedó en blanco. No puedo entender tanta maldad en el alma de una persona hacia una mascota que brindó tantos momentos de felicidad. Gaia, mi mente no ve la razón de tu abandono; prefiere ver la razón de tu breve acogida. Gracias vida, porque Gaia dio su último suspiro de amor… rodeada de amor.
Gaia, estás en los míos… Atabey, con sus sobitos de panza y orejas… Yokahú, con sus caricias en el cuello que le hacen dormir… en cada colita del santuario que espera un hogar… en cada par de ojitos abandonados en la calle… en cada hocico olfateando en una playa en busca de alimento… en cada camada por la falta de  esterilización… en cada abandono que no encontró un hogar y no tuvo amor ni un instante, hasta que murió.
Gaia, quisiera salvarlos a todos. Se que me ayudarás cuando las personas denuncien cada caso de maltrato. Se que me ayudarás cuando policías, fiscales y jueces validen con sus actos que la ley 154 no es solo un escrito y hagan su trabajo sin el “ay bendito”. Se que me ayudarás cuando la “humanidad” reconozca que seres como tú son parte de la “sociedad”.
Gaia, respiro profundo, respiro muy hondo, respiro hasta aguantar el coraje por el cobarde que te botó como un desecho de la vida, sin saber que el desecho era él…
Gaia, que la ignorancia humana no se convierta en el “trending topic” del diario vivir. Se que me ayudarás. #vivelaesperanza
Tomás Rodríguez

Tesorero de SASFAPR