Deuda + diáspora, una nueva migración de mascotas invisibilizadas.

Deuda + diáspora, una nueva migración de mascotas invisibilizadas.
Merodean en las calles buscando alimento, sufriendo a su paso frío, agua, sol y sereno, maltrato, indiferencia. Se han vuelto parte del panorama que los ha tornado invisibles. La realidad silente de cerca de un millón de gatos sin hogar que caminan nuestras calles y los cerca de 300,000 perros realengos es más trágica cada día. Ellos reclaman visibilidad, acción y compromiso de todos los sectores de nuestra sociedad para unidos encontrar una solución real a la situación que ellos experimentan a diario. 

En la exposición de motivos de la Ley 154 del 2008: Ley para el Bienestar y la Protección de los Animales se establece que: “en Puerto Rico dos terceras partes de los hogares poseen al menos una mascota”. Entre abril de 2014 y marzo de 2015 se fueron del País alrededor de 86,654 personas, el equivalente a los residentes del municipio de Mayagüez. De 86 mil que emigraron siguiendo el estimado,  aproximadamente 2/3 partes de este grupo o sea 56 mil personas tenían mascotas. ¿Esas mascotas se las llevaron, las abandonaron o dejaron en un albergue? En el peor de los casos son 56 mil animales abandonados a su suerte. Si queremos ser “optimistas” pudieran ser alrededor de 30mil. Esto sin contar los que están sin operar que se siguen reproduciendo sin control. A diario recibimos llamadas o correos electrónicos de personas que se van fuera del país por razones económicas y no saben qué hacer con su mascota. El aumento en casos de maltrato de animales bajo modalidad de abandono ya que las familias se mudan y dejan a sus mascotas encerradas en el hogar, patio o los tiran a la calle cercana al hogar asi lo evidencia. En noviembre del 2014 llegamos al Santuario y nos quedamos espantados con la imagen que encontramos, el tangón de basura estaba lleno con una mudanza variada desde juguetes, ropa de cama, bicicletas hasta una jaula con 6 cachorros de raza. Lamentablemente, lo que nos ha demostrado la experiencia es que muchas personas no incluyen a las mascotas como parte de su plan de mudanza familiar. Otros tienen problemas para sufragar los gastos que conlleva transportar a su mascota fuera del país y los costos que se añaden a la renta por tener una mascota, o en ocasiones dejan a su mascota con personas de confianza que no las cuidan bien y terminan maltratadas en la calle.
El abandono de animales es uno de los grandes problemas que se nos presenta a las organizaciones de bienestar animal en la Isla. Se define en la  Ley 154 del 2008: Ley para el Bienestar y la Protección de los Animales como: ” la dejadez o descuido voluntario, temporal o permanente, de las responsabilidades que tiene el guardián del animal.” Vemos casos de abandono en las calles, en los hogares y en los albergues y santuarios de animales. En el caso de la organización que presido, Santuario de Animales San Francisco de Asís, Inc. en Cabo Rojo, con cupo limitado, nos presenta el reto de conseguir hogares temporeros o improvisar para hacer espacio en un lugar donde tenemos bajo nuestro cuidado 300 perros y gatos, algunos de ellos llevan con nosotros desde nuestros comienzos en el 2008 en espera de un hogar.

 Desde abril hasta noviembre de este año nos han abandonado 72 animales, cuyas edades fluctúan de recién nacidos con 10 días hasta una madre de 10 años e hija de 8 años, respectivamente. En contraparte hemos tenido sólo 14 adopciones en Puerto Rico, 30 enviados a Estados Unidos en alianza con otras organizaciones a New York, New Hampshire, Chicago, Washington D.C.,Virginia o Los Angeles, además de 3 adopciones privadas también en los Estados Unidos. Ante la escasez de adoptantes y fondos, la crisis económica y falta de espacio hemos creado una nueva ola migratoria, una nueva diaspora, en este caso de perros y gatos que a diario viajan a diversas partes de Estados Unidos, Canadá y Europa en busca de una nueva oportunidad. Es difícil encontrar un número que aglutine la totalidad de animales que salen de la Isla anualmente y que incluya los diferentes  programas de transporte de todas las organizaciones dentro de las cuales se destacan Sato Project, Save a Sato, All Sato Rescue, Puerto Rico Animals, Barks of Hope, Animal Rescue Foundation de Rincón, además de rescatistas independientes u organizaciones como la nuestra que trabaja con todas, se estiman que son cerca de 5 mil al año. A pesar de esto cada vez vemos más animales sin hogar principalmente camadas de recien nacidod abandonados a su suerte expuestos a peligros, hambre y muerte.

El proceso de enviar un animal a Estados Unidos ya sea para adopción privada o a otras organizaciones requiere un riguroso protocolo que va desde vacunas, desparasitación,operación, pruebas de sangre, preventivos, pruebas de temperamento, realizar reserva en la línea aérea, comprar jaulas, viaje hasta el aeropuerto o las oficinas de cargo de las líneas aéreas, costo del transporte y las temperaturas que pueden causar cancelaciones o retrasos. El costo aproximado por cada animal es de $250 a $300 sin contar el tiempo de preparación. A pesar de que no es la opción más costo efectiva que existe para organizaciones que subsistimos de donaciones ya que no contamos con fondos recurrentes, se trabaja como una inversión a largo plazo ya que ese animal no tendrá que seguir esperando meses o años por una familia y los gastos diarios que se incurren para darle todo lo que necesita. Muchos de los animales que enviamos a Estados Unidos han asistido a varios eventos de adopción en Puerto Rico sin suerte, pues no reúnen las características que las personas buscan ( cachorros, perros pequeños, peludos o de tal raza o gatitos, blancos, peludos y de ojos azules); aún nos falta un largo camino por recorrer para que las personas acepten a los animales por encima de su raza, tamaño o edad. El sacrificio se hace con la esperanza de darle una nueva oportunidad a ese animal y hacer el espacio para el próximo caso de abandono o de emergencia que requiera rescate inmediato. Precisamente esta mañana enviamos a D.C. a Marcia, Azor y Benny luego de esperar 3 meses y una cancelación pues el avión iba muy lleno.

Por otro lado, la Sociedad Protectora de Animales de Estados Unidos estima que cerca de un noventa y cinco por ciento (95%) de los animales que entran a la mayoría de los albergues de nuestra isla, son “puestos a dormir o eutanizados”. Se calcula que el año pasado cerca de cuarenta mil (40,000) perros y gatos fueron sacrificados al no encontrar un hogar que los acogiera.

Reconocemos que ni la eutanasia ni el programa de transporte son la solución a la situación de los animales en el país. Es por esto que existen grupos como Sasfapr que cree en su país, que lucha día a día por conseguir  donaciones escasas para subsistir en una economía moribunda, que busca constantemente hacer alianzas con organizaciones dentro y fuera de la Isla, que cree firmemente en que la solución está en la esterilización y castración compulsoria,educación humanitaria, promover la adopción responsable, prohibir por un tiempo la compraventa de animales, desarrollar una cultura sobre hogares temporeros, velar por que se haga valer la Ley 154, una ley ejemplar pero que necesita que se aplique con todo su rigor. Se requiere un cambio de mentalidad, de romper los mitos y de tomar conciencia desde nuestro lenguaje, alimentación y consumo responsable. Resistimos a rendirnos y seguimos luchando arduamente por construir un país solidario, compasivo y respetuoso hacía todas las formas de vida. Somos un cuerpo resiliente como Nando, que fue abandonado el 10 de julio dentro de una jaula de alambre diminuta, tapado con una bolsa negra, guindando en el portón de entrada y los ojos llenos de terror, al encontrarlo solo pude llorar. Sacarlo de la jaula fue un gran reto pues no sabía por donde  tocarlo sin lastimarlo ya que toda su piel estaba cubierta de llagas, escamas y sangre. Comió rápido, tomo agua y seguía lleno de terror sin entender que pasaba en su alrededor. Mientras esperábamos en el veterinario para que lo atendieran lloraba con desesperación, lo saque de la jaula y me lo puse en la falda, allí se acurruco mientras yo lloraba nuevamente sin saber cuál sería su destino, aterrada recordando casos de Nano y LuisRa que por la gravedad de sus condiciones de la piel no lograron sobrevivir. Olvide los protocolos, lo agarre sin guantes y lo abrace mientras lo acariciaba. Demás esta decir que Nando me pego la sarna y fue una metáfora de llevar su dolor a mi carne. Con mucho esmero y dedicación el equipo del santuario tuvo a su cargo su recuperación con comida especial, vitaminas, medicamentos orales, baños medicados, antibióticos y el ingrediente secreto, el amor. Cuando se asume liderato en esta causa y se repite el lema “Soy su voz” se acepta con humildad transmitir su sufrimiento con la esperanza de convocar y que más personas secomprometan a ayudar. ¿Cuento con ustedes?

Dellymar B. Bernal Martínez

Ponencia leída en el conversatorio “Deuda +Diáspora”, 19 de noviembre del 2016, en la Sala Carlos Osorio, Museo de Arte de Caguas, Caguas, Puerto Rico invitados por la artista Jeannette Betancourt.