Lelio y sus abrazos

Por Krystal Aguilar, auxiliar de manejo y cuidado animal del Sasfapr

Una mañana de mayo pasado me marcó profundamente. Fue el día en el que, al llegar al Santuario de Animales San Francisco de Asís, Inc. (Sasfapr), me topé con una camada de cachorros abandonados en muy malas condiciones. Estaban desnutridos, aterrados y contagiados con parvovirus, una terrible enfermedad gastrointestinal que es muy peligrosa para perritos con poco tiempo de nacidos.

Entre estos cachorros tristes y delicados, estaba Lelio, quien en poco tiempo se convirtió en mi mayor motivación para continuar ayudando a más animalitos como él. De ese bebé temeroso, desnutrido y de ojos tristes ya no queda ni el rastro. Cada día me recibe con saltos, un intenso movimiento de cola y la lengua colgando de la boca, listo para forrarme de “besos”. Para mí, ya no se llama Lelio; es “Míster Sonrisa”.

Gracias al cariño y las atenciones que le damos, se ha transformado en un hermoso perro de mirada dulce, juguetón, extra cariñoso y bien comelón. A Míster Sonrisa le encantan los juguetes con pitos, la mantequilla de maní, los limbers de pollo, que lo carguen y meterse a la piscina de niños con sus amigos de cuatro patas.

También disfruta que lo mimen comiendo de la mano, y darles abrazos a sus humanos preferidos, como yo. Y son abrazos medicinales. No importa las dificultades que haya enfrentado ni lo grises que hayan sido mis horas previas, pues tan pronto recibo el abrazo entusiasta de Míster Sonrisa, me doy cuenta de que tengo el poder de cambiar esas vidas, y de que un día gris puede tornarse rosa con esa bella muestra de amor.

Si quieres ayudar a Lelio y a sus amigos a recibir todo lo que necesitan mientras esperan por un hogar, puedes hacer una donación:

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